Sommbras
Poeta adicto al portal
.
La luz. Sitio para esto. Capricho. Limpiar las manos. Teléfono y harina. Que suene. Que contenga todo. La temperatura está tibia. No. No contesta. No llama. Luego. Sólo es querencia. El sordo Dios. Dentro la masa. Dentro aún. Quieto. No pesa. Jamás. Cruasanes secos. Su adiós asombra toda la pastelería.
Sus ojos
sus ojos sin fechas
en el beso de hace veinticuatro días.
El beso ofrece un amor a lo siempre anterior.
Nómada amor no aprendido
y vida sin pregunta.
La esperanza se encontraba en nuestro fogón.
No cierres nuestro hogar.
Acrisólame tu levadura.
Rezuman recuerdos
las tristezas de mis dedos.
He aquí la rosca que aún no es.
En ella me invento nuestra dicha.
Capricho. Horno. La hora.
Pan y hastío,
llegan ya a su destino.
Qué sabes tú de todo
lo que de ti amaso sin voz.
Porque tu amor porque apenas porque más
porque algún día porque todos porque quizás
porque no.
Parece llover sobre los cruasanes
un amor que no es el mío.
Croasanes antiguos,
cada día amores sin poderse reciclar.
Yo no le pedí, no abandoné,
pastel fui en su beso poemático
y en cambio me golpea y golpea
con bofetones pacíficos.
Por qué no dejo de llorar este amor olivar*.
¿Pero qué es esto que yo no he sido?,
le oí preguntar al croisan bajo la lluvia.
Una caricia detrás, una esperanza delante,
entre las dos una masa cambiante.
Qué delirio, el territorio de la oscuridad.
Tienes prisa, mucha prisa,
le dice el fuego al cruasan.
Perdido estoy
en la corazonada discontinua de estos cruasanes.
...
..
.
Jesús Soriano
* olivar. tr. Enfaldar o podar las ramas bajas de los árboles para que las superiores formen buena copa, como se hace a los olivos. || 2. prnl. Levantarse ampollas en el pan al ser cocido, a consecuencia de haberse enfriado la masa antes de entrar en el horno.
La luz. Sitio para esto. Capricho. Limpiar las manos. Teléfono y harina. Que suene. Que contenga todo. La temperatura está tibia. No. No contesta. No llama. Luego. Sólo es querencia. El sordo Dios. Dentro la masa. Dentro aún. Quieto. No pesa. Jamás. Cruasanes secos. Su adiós asombra toda la pastelería.
Sus ojos
sus ojos sin fechas
en el beso de hace veinticuatro días.
El beso ofrece un amor a lo siempre anterior.
Nómada amor no aprendido
y vida sin pregunta.
La esperanza se encontraba en nuestro fogón.
No cierres nuestro hogar.
Acrisólame tu levadura.
Rezuman recuerdos
las tristezas de mis dedos.
He aquí la rosca que aún no es.
En ella me invento nuestra dicha.
Capricho. Horno. La hora.
Pan y hastío,
llegan ya a su destino.
Qué sabes tú de todo
lo que de ti amaso sin voz.
Porque tu amor porque apenas porque más
porque algún día porque todos porque quizás
porque no.
Parece llover sobre los cruasanes
un amor que no es el mío.
Croasanes antiguos,
cada día amores sin poderse reciclar.
Yo no le pedí, no abandoné,
pastel fui en su beso poemático
y en cambio me golpea y golpea
con bofetones pacíficos.
Por qué no dejo de llorar este amor olivar*.
¿Pero qué es esto que yo no he sido?,
le oí preguntar al croisan bajo la lluvia.
Una caricia detrás, una esperanza delante,
entre las dos una masa cambiante.
Qué delirio, el territorio de la oscuridad.
Tienes prisa, mucha prisa,
le dice el fuego al cruasan.
Perdido estoy
en la corazonada discontinua de estos cruasanes.
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Jesús Soriano
* olivar. tr. Enfaldar o podar las ramas bajas de los árboles para que las superiores formen buena copa, como se hace a los olivos. || 2. prnl. Levantarse ampollas en el pan al ser cocido, a consecuencia de haberse enfriado la masa antes de entrar en el horno.
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