catapiano_18
Poeta recién llegado
Hace un tiempo, creí tener un retorcijo entre mis venas.
Que veían pechos y caderas en la calle.
Hace un tiempo mis labios envueltos en plástico quisieron herir cualquier cuerpo que se fuera a pasar por delante.
Las calles están tan agrías, la voz de los lobos suplicando por comida me pone histérica.
Caminar por Santiago es caminar por lugares donde nada existe.
Caminar por esta tierra, me llena los pies de fecas, referencias ninfeas, ninfómanas jugando a ser monjas.
El hedor de un bien afectado por el ácido.
Las colmenas en donde habitan puertas, barrotes.
Madera hambrienta, todas las cosas han cobrado vida, y nosotros hemos pasado a ser quietos, como estatuas, como ojos pálidos por el descubriemiento de una mentira.
Las mujeres están más ardientes que nunca, porque arden, porque han salido de su eje intrínseco.
Los hombres han dejado de jugar a ser verdugos, no son cementos de soldados espartanos.
Y la juventud alardea de cuánta heroína cabe en sus bragas y miembros.
Y yo aquí, que me disparo a mí, misma.
Intentando removerme los sesos, para ver si entran en el esquema de este tiempo.
Que veían pechos y caderas en la calle.
Hace un tiempo mis labios envueltos en plástico quisieron herir cualquier cuerpo que se fuera a pasar por delante.
Las calles están tan agrías, la voz de los lobos suplicando por comida me pone histérica.
Caminar por Santiago es caminar por lugares donde nada existe.
Caminar por esta tierra, me llena los pies de fecas, referencias ninfeas, ninfómanas jugando a ser monjas.
El hedor de un bien afectado por el ácido.
Las colmenas en donde habitan puertas, barrotes.
Madera hambrienta, todas las cosas han cobrado vida, y nosotros hemos pasado a ser quietos, como estatuas, como ojos pálidos por el descubriemiento de una mentira.
Las mujeres están más ardientes que nunca, porque arden, porque han salido de su eje intrínseco.
Los hombres han dejado de jugar a ser verdugos, no son cementos de soldados espartanos.
Y la juventud alardea de cuánta heroína cabe en sus bragas y miembros.
Y yo aquí, que me disparo a mí, misma.
Intentando removerme los sesos, para ver si entran en el esquema de este tiempo.