Yo te amé con pasión y con locura,
te adoré como a un dios que entró en mi vida,
se inmoló el corazón a tu ternura,
y mi alma a ti sólo fue rendida.
Dejé en manos del tiempo atroz herida,
que doliente se abrió con la ruptura,
cada vez yo la encuentro más hendida
al saber que este mal ya no se cura.
Si bien es en mi vida cruel historia
ya no puedo borrar aunque lo espero
los recuerdos que tengo en la memoria.
Aunque odiarte quisiera, compañero,
y a pesar que mi llaga es más notoria,
sé, que cuanto más duele, ¡más te quiero!
_______________________________________
Última edición: