El arcaduz que conduce tu sangre ardiente y fermentada,va a caer al cementerio donde los muertos esperan con sus bocas de huesuda estructura.La luna llena aúlla de complacencia,mientras tú te vas desmoronando en un polvo fino que se lleva furibundo el glacial aire gris del norte.Entonces se aquieta por un momento el tiempo de trágico semblante y sólo se escucha el hiriente y lacerante silencio penumbroso de la muerte.¡Oh!cuán bajo has caído.Tu alma pide explicaciones al Todopoderoso en el empíreo.Pero duerme la contumaz modorra alcohólica de una noche de jarana.Entonces,espíritu sincero y puro,te desintegras en un vetusto hazme reír de voces penumbrosas de claveteada sinrazón,para dar el adiós definitivo a este cruel mundo.