El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Astral.
¿Quién esculpió esta Luna llena
y salpicó de astillas el infinito?
Cielo
como luto.
Silencio,
donde una boca grita luz.
Llena.
De estrellas la noche,
de preguntas la cabeza.
De ojos que miran
incógnitas,
arriba.
Apariencias.
Ese cielo que ya no está allí,
años luz en llegarnos demora.
Como la súplica del necesitado,
como la sabiduría
de saber que todo se ignora.
Un grito de luz,
liviano,
intenta llenar el infinito.
La barca de sueños detenida,
el viento nos dejó solos,
de pronto,
a mitad de la noche.
No somos nadie acá abajo.
Dijimos lo que nunca había que decir.
Ya no cantamos,
dijimos:
¡Nunca!.
Estamos sordos y ciegos.
Nos resignaron a golpes impiadosos.
Y ahora se indulta al que asesina,
de un bando o de otro.
Un día, tal vez, despertemos del sueño.
Por ahora:
silencio,
como luto,
cielo
que no tenemos,
en esta mitad del mundo.
¿Quién esculpió esta Luna llena
y salpicó de astillas el infinito?
Cielo
como luto.
Silencio,
donde una boca grita luz.
Llena.
De estrellas la noche,
de preguntas la cabeza.
De ojos que miran
incógnitas,
arriba.
Apariencias.
Ese cielo que ya no está allí,
años luz en llegarnos demora.
Como la súplica del necesitado,
como la sabiduría
de saber que todo se ignora.
Un grito de luz,
liviano,
intenta llenar el infinito.
La barca de sueños detenida,
el viento nos dejó solos,
de pronto,
a mitad de la noche.
No somos nadie acá abajo.
Dijimos lo que nunca había que decir.
Ya no cantamos,
dijimos:
¡Nunca!.
Estamos sordos y ciegos.
Nos resignaron a golpes impiadosos.
Y ahora se indulta al que asesina,
de un bando o de otro.
Un día, tal vez, despertemos del sueño.
Por ahora:
silencio,
como luto,
cielo
que no tenemos,
en esta mitad del mundo.