Cris Cam
Poeta adicto al portal
Cruzado
Pasión vertical.
Ternura horizontal.
Beso sesgado.
Tu pierna escocesa.
¿Qué digo? ¿Por qué miento?
Si no conozco, ni tu pierna, ni tu oreja, ni tu pecho.
Me bastan tus ojos y tus manos,
que no me miran, que nunca me acariciaron,
ni lo harán, ni lo harán...
Y es tonto pero es así.
Sé que cuando el volcán erupcione,
(y ya se sienten los temblores)
nada quedará del valle.
Lo sé, tengo marca de otras lavas.
El fuego quemará hasta los pájaros.
Borrará el registro de los Versículos.
Cortará en dos el río.
Y no habrá sobrevivientes.
Por eso, porque la piel aún me arde.
Quiero ahora, soplarte el pelo,
cuando escondés la hoja, destrozándola de arabescos,
debajo de la cabeza, debajo del brazo,
de rush ausente, de piernas cruzadas.
Para dejar marcas en las grutas.
Para después del cataclismo.
Y contarles a los paleontólogos con ego prestado.
¡Je! Yo estuve allí, en el valle, antes de la furia.
Y se reirán de mí,
al verme vivo,
Por habérseme cruzado,
tan peregrina osadía de contarlo.
Pasión vertical.
Ternura horizontal.
Beso sesgado.
Tu pierna escocesa.
¿Qué digo? ¿Por qué miento?
Si no conozco, ni tu pierna, ni tu oreja, ni tu pecho.
Me bastan tus ojos y tus manos,
que no me miran, que nunca me acariciaron,
ni lo harán, ni lo harán...
Y es tonto pero es así.
Sé que cuando el volcán erupcione,
(y ya se sienten los temblores)
nada quedará del valle.
Lo sé, tengo marca de otras lavas.
El fuego quemará hasta los pájaros.
Borrará el registro de los Versículos.
Cortará en dos el río.
Y no habrá sobrevivientes.
Por eso, porque la piel aún me arde.
Quiero ahora, soplarte el pelo,
cuando escondés la hoja, destrozándola de arabescos,
debajo de la cabeza, debajo del brazo,
de rush ausente, de piernas cruzadas.
Para dejar marcas en las grutas.
Para después del cataclismo.
Y contarles a los paleontólogos con ego prestado.
¡Je! Yo estuve allí, en el valle, antes de la furia.
Y se reirán de mí,
al verme vivo,
Por habérseme cruzado,
tan peregrina osadía de contarlo.