Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fascinante despertar
en lugar desconocido,
de inmarcesible armonía
y de un fulgor cristalino.
Los colores son brillantes,
más vivaces los sonidos,
un sublime resplandor
en el final del camino.
Una explosión de energía
que agudiza los sentidos
a mi memoria reintegra
cada momento perdido.
Cual si fuera una visión
íntegra de lo vivido,
desfilan ante mis ojos
aciertos y desatinos.
Todo el amor entregado,
los errores cometidos,
en un completo balance
de compasión y egoísmo.
Con rutilantes sonrisas
me reciben los amigos,
siento caricias y abrazos
de antepasados queridos.
La calma luz del portal
me atrae y no me resisto
ahora debo decidir
mi tiempo aún no está cumplido
si marcharme o regresar...
miro hacia abajo y percibo,
fantasmagórica ronda
en dos autos destruidos,
de médicos y policías
que en febril operativo
intentan sacar un cuerpo
entre hierros retorcidos.
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