Manuel de Cilla
Poeta recién llegado
La veía escribir en su cuaderno blanco
Nunca hablaba
Nunca miraba
Solo escribía en su cuaderno blanco.
Nadie buscaba su mirada
Ni sus ojos, ni sus manos
Ni querían saber porque solo escribía
En su cuaderno blanco.
Era una rara, la cara b.
La parte del mundo que no reluce
La parte del mundo que solo quieres ver
En películas de cine negro
Y en libros de poetas malditos.
Un día se despertó,
Escucho el quejido del mundo
Escucho a los políticos desde sus tribunas,
A los presentadores desde las televisiones,
Hablo con borrachos que se la quisieron follar,
tuvo amigos que le fallaron
y conoció a un par de personas que merecieron la pena.
A veces cuando se desnuda,
Y se mete en la cama sigilosa
Al lado de algún hombre que no le importa.
Se lamenta del día
en el que dejo que el mundo escribiese
su cuaderno blanco.
Nunca hablaba
Nunca miraba
Solo escribía en su cuaderno blanco.
Nadie buscaba su mirada
Ni sus ojos, ni sus manos
Ni querían saber porque solo escribía
En su cuaderno blanco.
Era una rara, la cara b.
La parte del mundo que no reluce
La parte del mundo que solo quieres ver
En películas de cine negro
Y en libros de poetas malditos.
Un día se despertó,
Escucho el quejido del mundo
Escucho a los políticos desde sus tribunas,
A los presentadores desde las televisiones,
Hablo con borrachos que se la quisieron follar,
tuvo amigos que le fallaron
y conoció a un par de personas que merecieron la pena.
A veces cuando se desnuda,
Y se mete en la cama sigilosa
Al lado de algún hombre que no le importa.
Se lamenta del día
en el que dejo que el mundo escribiese
su cuaderno blanco.