IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Titila tiritante su luz,
gélida luna,
vaho y luces bailarinas,
anochece sin rastro,
y aún ellas cantarinas,
dignas de astros de pulcro semblante,
andantes recorren la cima,
que se esconde enmudecida,
transformando su luz,
nostálgica,
y se renueva la rima,
flagrante se entiende,
lacerante como herida,
condicionada y aturdida,
comenzando traicionada
su emergente huida,
hacia algún plumón, negruzco,
que ostente tinta y carbón,
que entienda cada frase,
con las hojas del recuerdo,
que trasnochada se la encienda,
como alma y como cuerpo,
como rezos y sustento,
como manos y cuaderno.
gélida luna,
vaho y luces bailarinas,
anochece sin rastro,
y aún ellas cantarinas,
dignas de astros de pulcro semblante,
andantes recorren la cima,
que se esconde enmudecida,
transformando su luz,
nostálgica,
y se renueva la rima,
flagrante se entiende,
lacerante como herida,
condicionada y aturdida,
comenzando traicionada
su emergente huida,
hacia algún plumón, negruzco,
que ostente tinta y carbón,
que entienda cada frase,
con las hojas del recuerdo,
que trasnochada se la encienda,
como alma y como cuerpo,
como rezos y sustento,
como manos y cuaderno.