frank c.
Poeta adicto al portal
Cuál es el límite del sentir en mi piel
que vibra al contacto sensible de tu aliento,
semejando al vuelo de una dulce colibrí
besándome despacio al compás del viento.
Regálame la veda de tu cuerpo
para posarme ahí, en tu bendito tiempo…
quiero atrapar la estrella brillante de mis noches
y encubarla en tu vientre para vivir eterno.
Quiero regar de luz en lo obscuro de tus noches
y encender de neón tus labios que son fuego…
quiero darte un te quiero que resuene por siempre
y que ponga soñar tus ojos de lucero.
Quiero ser más que otoño cuando se caen las hojas
que desnudan los campos y parecen dormidos.
Quiero ser el silencio donde descansa tu alma
después de la batalla de nuestros cuerpos tibios .
que vibra al contacto sensible de tu aliento,
semejando al vuelo de una dulce colibrí
besándome despacio al compás del viento.
Regálame la veda de tu cuerpo
para posarme ahí, en tu bendito tiempo…
quiero atrapar la estrella brillante de mis noches
y encubarla en tu vientre para vivir eterno.
Quiero regar de luz en lo obscuro de tus noches
y encender de neón tus labios que son fuego…
quiero darte un te quiero que resuene por siempre
y que ponga soñar tus ojos de lucero.
Quiero ser más que otoño cuando se caen las hojas
que desnudan los campos y parecen dormidos.
Quiero ser el silencio donde descansa tu alma
después de la batalla de nuestros cuerpos tibios .
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