Ana Clavero
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estás cerquita mía,
cual Meiga te presiento,
y haberlas, haylas
tú lo sabes, no es un cuento.
Mis labios están saboreando,
la marina sal de tus besos,
mi huérfana piel, rememorando,
el magistral tacto de tus dedos,
la dulce humedad, volviendo
a mi enajenado desierto;
mis latidos, cual banda musical,
ofreciendo un sin par concierto.
Si las Meigas haberlas, haylas,
¿Por qué no propician el encuentro?
Será por qué una y otra vez se topan
con el infranqueable muro de tus silencio.
cual Meiga te presiento,
y haberlas, haylas
tú lo sabes, no es un cuento.
Mis labios están saboreando,
la marina sal de tus besos,
mi huérfana piel, rememorando,
el magistral tacto de tus dedos,
la dulce humedad, volviendo
a mi enajenado desierto;
mis latidos, cual banda musical,
ofreciendo un sin par concierto.
Si las Meigas haberlas, haylas,
¿Por qué no propician el encuentro?
Será por qué una y otra vez se topan
con el infranqueable muro de tus silencio.
Silencio
Silencio
Silencio
::
:: TANTO QUE ME CUESTA.
::