Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cualquierización
de mis versos ayunados de recuerdos,
fagocitados por el tragicómico olvido
en medio de líneas y rayas
y pinceladas clandestinas;
debajo de libros y compendios
y enciclopedias y polvo y telarañas.
Cualquierización
de mis alientos anicotinados,
alquitranizados hasta el mismísimo hastío,
recubiertos de manías suicidas
y alegorías fúnebres que ya no aterrorizan
ni tan siquiera a los niños en pañales.
Pero:
cuando la luna se llena
mi suerte cambia
y mi cualquierización
se transforma, se incorpora, se posesiona
de licaones, hienas y vampiros;
y es entonces cuando soy originalmente aterrador
tan tenebroso que hasta los fantasmas me temen
aunque ya estén muertos.
de mis versos ayunados de recuerdos,
fagocitados por el tragicómico olvido
en medio de líneas y rayas
y pinceladas clandestinas;
debajo de libros y compendios
y enciclopedias y polvo y telarañas.
Cualquierización
de mis alientos anicotinados,
alquitranizados hasta el mismísimo hastío,
recubiertos de manías suicidas
y alegorías fúnebres que ya no aterrorizan
ni tan siquiera a los niños en pañales.
Pero:
cuando la luna se llena
mi suerte cambia
y mi cualquierización
se transforma, se incorpora, se posesiona
de licaones, hienas y vampiros;
y es entonces cuando soy originalmente aterrador
tan tenebroso que hasta los fantasmas me temen
aunque ya estén muertos.
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