Cuán oscuridad de él emanaba
a mí por dentro me destrozaba
y aunque sufrí todos los días
yo todavía lo quería.
Mas nuestra pasión eterna, no fue
y ahora fin ya le pusimos
mas yo siempre recordaré
la ardiente llama que tuvimos.
Ahora tu amor encontré
del falso sueño me desperté
por siempre te quiero tener
y a otro sitio no dejarte volver.
Ahora sí valoro la vida
pues me has llenado de dicha
y ya se marcha la aflicción
de mi alma que estaba en extinción.