Anaid Anelim Luna
Poeta recién llegado
No se imaginaban que al despertar les quedarían solo frases rotas. Ella por su parte quiso hallarlo en los versos gastados, dulzura antigua de balada para dos en la que se descubrían deseosos de congelar el tiempo, pero no encontró pista, mano, ni pasos.
Y se perdió, se perdió entre las líneas de una historia escrita para dos, historia que la conmovía, pero que la hacía sentir la sombra y el silencio de la huida de sí misma.
Y él, él ya no existía, pero soñaba con volver algún día, solo que el día jamás llegaría porque ya estaba muerto y los fantasmas, los fantasmas no tienen corazón.
Y se perdió, se perdió entre las líneas de una historia escrita para dos, historia que la conmovía, pero que la hacía sentir la sombra y el silencio de la huida de sí misma.
Y él, él ya no existía, pero soñaba con volver algún día, solo que el día jamás llegaría porque ya estaba muerto y los fantasmas, los fantasmas no tienen corazón.