sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando arde el árbol de amor,
se ve que en las miradas
se une su ardor.
En cada brisa
que llega del sol,
entre sus saltos
se enciende el calor.
Cuando en la llama
se hace el carbón
sus hojas
bailan a un ruiseñor.
Llegando a donde
el beso es sensación
hasta en las lágrimas
se vuelven semillas de color.
Llamando a cada labio
en donde se va a la pasión,
en la mirada
que llama al beso
que se cicatriza entre sus hojas.
Cuando en el momento
se hace su vuelta
un paisaje
que vive
en cada momento
que se curva
y que se penetra
al momento,
escuchándose a sus rimas
prendiendo el mismo fuego
a las raíces de sus te quieros.
Llamas a la noche,
sube el horizonte
se hace su buen tiempo
mira que los ojos
se quedan durmiendo
entre las temperaturas
en su corazón de tronco,
así se lleva
el paisaje entre sus venas
salen los rizos de sus condenas
y se plasma el amor
entre millones de velas.
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