cuando boby lee regresó de kentucky

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
era dura la vida en la montaña, boby lee
cabronamente dura

y tú no tenías para cuándo putas volver

y entonces nuestra milly se quedó preñada y boby lee junior
se juntó con aquella puta de lorraine wilson y se fue a vivir con ella
a la vieja cabaña junto al estanque donde siempre podías hallártelos
si no a los dos puestos hasta el culo de crack o alguna mierda de esas
sí a la muy perra persiguiendo a boby lee junior cuchillo en mano
-y una vez le clavó la hoja en la pierna hasta el mango
y le tuvieron que meter 14 puntadas-
o bien a este cosiéndola a patadas cuando ella volvía a la cabaña a las 5 o 6 am
borracha y con las putas bragas hechas bola alrededor del cuello
después de pasarse toda la noche puteando con los hijos de smoky randall

y a mediados de abril cayó un diluvio y se desplomó el tejado
y la puta casa quedó bajo un metro de agua y poco faltó
para que abortara milly

así que tuvimos que mudarnos al cobertizo en el patio
de lo del viejo makenzie

pero no se estaba bien allí, ¿sabes?
durmiendo entre barriles de nafta y herramientas oxidadas
de cuando makenzie tenía el aserradero

y el puto cobertizo tenía goteras y milly ya estaba como una vaca

así que cuando makenzie vino a tocar la puerta del cobertizo aquella madrugada
más borracho que de costumbre y con la cremallera abajo
y me dijo "hey, darlene, querida
no querrás que tu chiquilla termine reventando allí en el piso como si fuera una puerca, ¿no es así?"

a mí no me costó ningún trabajo elegir la opción correcta:
me arrodillé sin decir nada delante del cerdo asqueroso
aguantándome las ganas de guacarear las malditas mazorcas asadas de la cena
y le saqué la verga y me puse a chupársela igual que te la chupaba a ti
en los tiempos en que todavía te ponías cachondo conmigo
hasta que acabó vaciándome todo aquel pestilente torrente de leche agria en mi puta cara

¿dónde estabas tú entonces, boby lee?

era un verdadero carcamal ese hijoputa del makenzie, eso te lo digo
y no soltaba la puta botella ni cuando cagaba
pero era ponerme yo de culo para que el viejo cabrón
se sacara aquella tremenda manguera suya calibre nueve pulgadas ligeramente torcida
y se aplicara ipso facto a fondo para darme macizo hasta las tantas

y al final una se acaba acostumbrando, la verdad

luego milly tuvo sus gemelos y
aunque siempre había sido más bien de formas escuálidas
las tetas se le pusieron más gordas que esas putas sandías que ganan un premio
en la feria de otoño del condado de rockcastle

¡y vaya que te alegraba la vida ver aquel par de balones inflados de leche colgándole del pecho!

le agarró el gusto a sentarse en la mecedora del viejo makenzie
en el porche delantero de la casa
surcado por la cálida brisa de finales de octubre
y allí sacarse las sandías al aire para amamantar a boby lee tercero y a willie archibald

¿cómo podía saber ella, en su espontánea felicidad nutricional materna
la violenta reacción orgánica que provocaría la contemplación de sus rebosantes cántaros
en aquel jodido vejestorio de mierda?

¿me creerías si te dijera, boby lee
que tuve que echar mano de la puta carretilla cuando fui a tirarles a los perros
su par de repugnantes bolas supurosas de testosterona rancia?

dicen que por menos lo achicharran a uno en la puta silla, boby lee


pero nunca me voy a arrepentir de lo que hice





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era dura la vida en la montaña, boby lee
cabronamente dura

y tú no tenías para cuándo putas volver

y entonces nuestra milly se quedó preñada y boby lee junior
se juntó con aquella puta de lorraine wilson y se fue a vivir con ella
a la vieja cabaña junto al estanque donde siempre podías hallártelos
si no a los dos puestos hasta el culo de crack o alguna mierda de esas
sí a la muy perra persiguiendo a boby lee junior cuchillo en mano
-y una vez le clavó la hoja en la pierna hasta el mango
y le tuvieron que meter 14 puntadas-
o bien a este cosiéndola a patadas cuando ella volvía a la cabaña a las 5 o 6 am
borracha y con las putas bragas hechas bola alrededor del cuello
después de pasarse toda la noche puteando con los hijos de smoky randall

y a mediados de abril cayó un diluvio y se desplomó el tejado
y la puta casa quedó bajo un metro de agua y poco faltó
para que abortara milly

así que tuvimos que mudarnos al cobertizo en el patio
de lo del viejo makenzie

pero no se estaba bien allí, tú sabes
durmiendo entre barriles de nafta y herramientas oxidadas
de cuando makenzie tenía el aserradero

y el puto cobertizo tenía goteras y milly ya estaba como una vaca

así que cuando makenzie vino a tocar la puerta del cobertizo aquella madrugada
más borracho que de costumbre y con la cremallera abajo
y me dijo "hey, darlene, querida
no querrás que tu chiquilla termine reventando allí en el piso como si fuera una puerca, ¿no es así?"

a mí no me costó ningún trabajo elegir la opción correcta:
me arrodillé sin decir nada delante del cerdo asqueroso
aguantándome las ganas de guacarear las malditas mazorcas asadas de la cena
y le saqué la verga y me puse a chupársela igual que te la chupaba a ti
en los tiempos en que todavía te ponías cachondo conmigo
hasta que acabó vaciándome todo aquel pestilente torrente de leche agria en mi puta cara

¿dónde estabas tú entonces, boby lee?

era un verdadero carcamal ese hijoputa del makenzie, eso te lo digo
y no soltaba la puta botella ni cuando cagaba
pero era ponerme yo de culo para que el viejo cabrón
se sacara aquella tremenda manguera suya calibre nueve pulgadas ligeramente torcida
y se aplicara ipso facto a fondo para darme macizo hasta las tantas

y al final una se acaba acostumbrando, la verdad

luego milly tuvo sus gemelos y
aunque siempre había sido más bien de formas escuálidas
las tetas se le pusieron más gordas que esas putas sandías que ganan un premio
en la feria de otoño del condado de rockcastle

¡y vaya que te alegraba la vida ver aquel par de balones inflados de leche colgándole del pecho!

le agarró el gusto a sentarse en la mecedora del viejo makenzie
en el porche delantero de la casa
surcado por la cálida brisa de finales de octubre
y allí sacarse las sandías al aire para amamantar a boby lee tercero y a willie archibald

¿cómo podía saber ella, en su espontánea felicidad nutricional materna
la violenta reacción orgánica que provocaría la contemplación de sus rebosantes cántaros
en aquel decrépito perro del mal?

¿me creerías si te dijera, boby lee
que tuve que echar mano de la puta carretilla cuando fui a tirarle a los perros
aquellas repugnantes y apestosas bolas supurosas de testosterona rancia?

dicen que por menos lo achicharran a uno en la puta silla, boby lee


pero nunca me voy a arrepentir de lo que hice





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Madre mía. Qué ganas me están entrando de volver a Michigan y beberme un puto fith de bourbon detrás de otro mirando el horror.

Gracias por compartir

Carlos
 

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