Cuando del mar nazcan estrellas
pasaré por ti
llevando en mi corazón
a las más grandes y a las más brillantes.
Quiero que demos la vuelta al mundo
siguiendo a la luna y al amor
desembarcando en tierras doradas, tierras
de esas, que solamente se ven
cuando los ojos cerramos
esas tierras que no tienen suelo ni cielo
y en las que al amarnos
al tiempo se le borra la hora cero.
Viajaremos por impulso de latidos y fantasías
la vela de seda rozándonos el rostro, recordándonos
los maderos heridos atados a la esperanza
la piel salada y húmeda, bronceada
llevándonos, más allá
de cualquier destino.
Y regresaremos a las tres, los tres
simplemente
porque así deseo amarte.
pasaré por ti
llevando en mi corazón
a las más grandes y a las más brillantes.
Quiero que demos la vuelta al mundo
siguiendo a la luna y al amor
desembarcando en tierras doradas, tierras
de esas, que solamente se ven
cuando los ojos cerramos
esas tierras que no tienen suelo ni cielo
y en las que al amarnos
al tiempo se le borra la hora cero.
Viajaremos por impulso de latidos y fantasías
la vela de seda rozándonos el rostro, recordándonos
los maderos heridos atados a la esperanza
la piel salada y húmeda, bronceada
llevándonos, más allá
de cualquier destino.
Y regresaremos a las tres, los tres
simplemente
porque así deseo amarte.