josepanton
Poeta recién llegado
CUANDO el sol multiplique la luz de aquellas flores,
reflejará también su aureola en tus inmóviles ojos.
Mientras que absorto, miro las labores de la araña,
empeñada en ceñir, con su hilo invisible al universo.
Y ahora, por los bosques del cerezo...
buscamos como pájaros ebrios el pabellón de la ternura.
No olvides, que cuando tus labios se cerraron a mis besos,
mi boca quedó revuelta, como una deshecha colmena.
Compañera, viajemos por el mundo y sus escalas:
Chipre, rodeada de un blanco y fúlgido cúmulo de espumas.
Irak, recónditas ruinas y estatuas, ocultas en la arena.
Subamos al tren de las nubes, en Tacuara o Polvorilla,
y toquemos al cielo azul con nuestras manos;
hasta detenernos, en la frontera salvaje de un beso errante.
reflejará también su aureola en tus inmóviles ojos.
Mientras que absorto, miro las labores de la araña,
empeñada en ceñir, con su hilo invisible al universo.
Y ahora, por los bosques del cerezo...
buscamos como pájaros ebrios el pabellón de la ternura.
No olvides, que cuando tus labios se cerraron a mis besos,
mi boca quedó revuelta, como una deshecha colmena.
Compañera, viajemos por el mundo y sus escalas:
Chipre, rodeada de un blanco y fúlgido cúmulo de espumas.
Irak, recónditas ruinas y estatuas, ocultas en la arena.
Subamos al tren de las nubes, en Tacuara o Polvorilla,
y toquemos al cielo azul con nuestras manos;
hasta detenernos, en la frontera salvaje de un beso errante.
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