sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando el sol profanó a la luna
y esta caía en la media luz
se abrían los paréntesis de las estrellas
y de ahí cayó el mito
pues el sol creía que la luna
era prostituta
pero no sabía que sus huellas
eran sanas
sin maldad
es triste opinar
que el templo
de los horizontes
no la dejaban pensar
y que las murallas
eran flechas
que se hincaban en su sombra
ese adiós fue una locura
su brillo quedaba desfasado
e increpado por la melancolía
es como se sujetaban las voces
en los gritos de la tierra
que no podían detener
al astro rey,
se creía el mejor
no sabía perder
la pobre luna
tan hermana de la tierra
como ex pareja del sol
no quería llamar la atención
pero el sol tan furioso
gritó en su voz
desmayándose los cráteres de
la luna
pues esta quería alejarse de
las masas de ardor
que le quemaban su corazón
y la irritaban,
el sol tan poderoso se creía
que no atendió a llamadas
era una noche
en que la lluvia moría
y los astros querían rasgar
su propia sangre
en el veredicto de las venas
es un horror lo que el pensamiento
deshacía sin ver sus rasgos
como podía ser el sol tan villano
como podía dar su luz
profanando a una inocente luna
el horror que desprendían sus rabietas
se quitaba sus rayos
aunque la luna era profeta
su cálculo era la muerte
pero ella se escabullía en las
altas sombras del universo
su amor no existía
en el sol
ella se enamoraba
del planeta saturno
con ese aro formado
por espadas
y cubierto de un paso ancestral
de magia y misterio
este quiso matar al sol
con el aro que lo lleva
hasta la cima
pero el sol lo mató
y este quedó flotando
en el espacio.
La luna al ver esa noticia
miro al sol con furia
la galaxia era el centro de las maquinarias
de las brujerías que querían envenenar al sol
pero este pegó un grito
y salieron cometas
que eran su ejército
así se encendieron llamas
que perpetraron en la infinita mancha
del sabio universo
pero este destapó su ingenio
para fabricar un sol que quisiera amanecer
junto a la tierra
para despedirse de los días
y mostrar respeto por la luna en la noche
pero no se daba cuenta que todo
se había perdido
pues en los años que veían
vieron que el fin del mundo estaba cerca
tan al lado
que las encías de las estrellas
tiraban sangre
y estas se encharcaban
en la tierra
con el fin como promesa.
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