Alan Cuadrado
Poeta fiel al portal
Ya no habrá ruido
es una calma absoluta
se ha terminado el tiempo
la memoria y sus anécdotas interminables
Años contados con lapsos de vida
una casualidad, un camino, coincidencias
Singular andanza, caminar por varias partes
Las piernas cansadas de tanto caminar
Los brazos entumidos de fuertes emociones
El cuero cabelludo tenzo de cúmulos de preocupaciones, estrés
Se escucha todo muy claro y nada
Se escuchan autos, camiones de carga del otro lado de la ciudad
Un poco más lejano una construcción
Más cerca de mí una abeja, muchas aves en la azotea
Son pichones, palomas, un zanate en el árbol de aqui luego
La tención eléctrica del alumbrado público
Es un leve pitido constante pero audible con a penas gran atención
Motocicletas pasar a lo lejos y alejarse
Hay un rio cerca y no hace ruido
Es agua calmada
Cuando me acerco si se escucha su cause
Hay muchos peces, insectos en ese rio, también les escucho
Oigo mis pasos cambiando cuando piso tierra, pasto y piso
El viento, mi viejo amigo de toda la vida
El viento siempre me aconsejó a donde ir
A veces me avisaba sobre el peligro
Sopla, crea alerta y escalofrío cuando rechina
El viento se lleva mis secretos y me trae nuevos pensamientos
Sé cuando está triste o tranquilo, con rabia
El viento del mar es mi favorito, cuando habla más le escucho menos
En el mar me pierdo y he de perderme
Soy capaz de escuchar con fino detalle lo que quieren los sonidos
Todo es audible, pero también puedo desaparecer su ruido
Justo como en este momento, dejé de escuchar todo
Sólo está vivo mi pensamiento
Las letras, la lectura, la declamación de mi poesía
Puedo darle vida y muerte a las palabras
Con tono de tragedia asecinarlas y abrazarlas con dulzura
Eso me ha dictado el paso perpetuo del tiempo más de la mitad de mi vida
Yo empecé a escribir sintiendo
Tratando de decir algo porque no podía decirlo
Lo que llegué a platicar triste, enamorado, enojado, ebrio
Nunca fue grandioso, era simple
No como la grandiosa y Suprema poesía del alma
Se ensordecen mis oídos porque he enfermado
Mis oídos están tapados
Así me imagino la tranquilidad absoluta
Con la mente traicionando el sonido
Reviviendo música para mis oídos desde el pensamiento
Como testamento y epitafio, el viento
Mi cerebro ha de pudrirse en todo este moho, oscuro grisaceo
La memoria tiene un límite y el pensamiento cierta capacidad
Y el descanzo del pensamiento me subirá mejor que sonido, su música
Cuando el sol se ocultara en esa tranquilidad absoluta
Todo mi ser y alma se fusionarán con el viento
Seremos uno mismo, asi lo siento
Todo este tiempo lo he sabido
Soy el viento
es una calma absoluta
se ha terminado el tiempo
la memoria y sus anécdotas interminables
Años contados con lapsos de vida
una casualidad, un camino, coincidencias
Singular andanza, caminar por varias partes
Las piernas cansadas de tanto caminar
Los brazos entumidos de fuertes emociones
El cuero cabelludo tenzo de cúmulos de preocupaciones, estrés
Se escucha todo muy claro y nada
Se escuchan autos, camiones de carga del otro lado de la ciudad
Un poco más lejano una construcción
Más cerca de mí una abeja, muchas aves en la azotea
Son pichones, palomas, un zanate en el árbol de aqui luego
La tención eléctrica del alumbrado público
Es un leve pitido constante pero audible con a penas gran atención
Motocicletas pasar a lo lejos y alejarse
Hay un rio cerca y no hace ruido
Es agua calmada
Cuando me acerco si se escucha su cause
Hay muchos peces, insectos en ese rio, también les escucho
Oigo mis pasos cambiando cuando piso tierra, pasto y piso
El viento, mi viejo amigo de toda la vida
El viento siempre me aconsejó a donde ir
A veces me avisaba sobre el peligro
Sopla, crea alerta y escalofrío cuando rechina
El viento se lleva mis secretos y me trae nuevos pensamientos
Sé cuando está triste o tranquilo, con rabia
El viento del mar es mi favorito, cuando habla más le escucho menos
En el mar me pierdo y he de perderme
Soy capaz de escuchar con fino detalle lo que quieren los sonidos
Todo es audible, pero también puedo desaparecer su ruido
Justo como en este momento, dejé de escuchar todo
Sólo está vivo mi pensamiento
Las letras, la lectura, la declamación de mi poesía
Puedo darle vida y muerte a las palabras
Con tono de tragedia asecinarlas y abrazarlas con dulzura
Eso me ha dictado el paso perpetuo del tiempo más de la mitad de mi vida
Yo empecé a escribir sintiendo
Tratando de decir algo porque no podía decirlo
Lo que llegué a platicar triste, enamorado, enojado, ebrio
Nunca fue grandioso, era simple
No como la grandiosa y Suprema poesía del alma
Se ensordecen mis oídos porque he enfermado
Mis oídos están tapados
Así me imagino la tranquilidad absoluta
Con la mente traicionando el sonido
Reviviendo música para mis oídos desde el pensamiento
Como testamento y epitafio, el viento
Mi cerebro ha de pudrirse en todo este moho, oscuro grisaceo
La memoria tiene un límite y el pensamiento cierta capacidad
Y el descanzo del pensamiento me subirá mejor que sonido, su música
Cuando el sol se ocultara en esa tranquilidad absoluta
Todo mi ser y alma se fusionarán con el viento
Seremos uno mismo, asi lo siento
Todo este tiempo lo he sabido
Soy el viento