sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Cuando el suelo era consuelo
de una palabra,
esa que todos llaman hasta ahora,
pero
¿por qué el suelo?
pues porque nadie piensa
que el suelo es donde caemos
pero también en el que nos levantamos.
Triste cerilla fue la noche
en la que dos velas se prendieron fuego
unas a otras,
las huellas eran de cera
las palabras eran el manto de un sudor frío,
la tempestad caía en el rayo de un sentir
las voces eran la tumba de un resucitado,
donde los peldaños eran de injusticia
a dos velas se quedaban las manchas de pasión.
Un paraíso nostálgico
una rima que no caía en la noche
ni aunque le llamaran poema.
Adiós es la palabra cuya eternidad es el silencio,
así hasta desatar la ira en su corazón,
la rabia por no poderse amar como
en una burbuja que siempre se asomó al final.
La palabra exacta era la de llevarse
su última canción,
en las frías noches
allí despertó mi adiós,
con la sangre de hielo
y viendo sus fotos rotas,
hasta descoser cada imagen
para unirla al poema,
no daba crédito a lo que el tiempo
me decía
el amor se había roto
la muerte de un alma
que se escabullía entre el separatismo.
Lágrimas significaban la voz sin su poesía
es un vacío
que quedó en fuentes sin aguas.
Por eso dime que es poesía
para yo decirte que eres mi vida,
pero me has robado el corazón
entre una sensación que se cargó a la razón
de porque todo había sido pasión nostálgica
donde el amor era de los dos
en un mundo romántico
pero que cayó bajo tus labios
hasta decirme que en vida
fuiste mi regalo
para yo ser tu pecado
así hasta derretir mis ojos
en una vela,
todo había sido amoroso
pero con tristezas
con la pena entre mis ojeras
no sabía el porque de tu adiós
pero ahora que lo sé
fue como si se rompieran mis besos entre
tus rocosos labios
hasta hacerme morir despierto
pero cuya muerte no es lo último
es el principio de lo que se empezó
pero yendo hasta tu pasado
para empezar una vida sin tus manos
adiós con el corazón
que las palabras se digan cuanto se querían
hasta más allá de un triste final
en la guerra de nuestros pensamientos
yo estuve ahí
te quise a ti
te volví a besar
para caer entre los puentes de la perdición
y pintarte en mi corazón
ya nos era fácil decir el te quiero
pero si es posible que te llegue
mi recuerdo sin límites de imágenes,
como también con límites de idiomas.