El viento que ha limando de mis días
las mañanas,
por debajo de mi puerta,
hoja seca, partida sin vida,
ayer pasó.
Cobardía, miedo.
En el aire ha olido,
de prósperas noches el perfume,
avanzada de mañanas,
enfrentando tanta y tan salvaje brisa.
Músculos se tensan.
Se incorporan mis deseos,
y ansiosos para la gala se prueban
de cientos de soles hechos,
vestidos inesperados, locos.
Amaneceres vuelan ya entre pétalos
cantando en casi todos mis cielos
y volverán a dar color
a los objetos viejos, heridos,
llenándolos de vida,
colmando corazones con el brillo
que desde ayer voy sintiendo,
algo atontado.
Enamorado.