AgioNIMO
NEMO
Piedad pide respiro cuando alza
el pecho estrecho por un buen enunciado motivo,
que a mil bocas ella por segundo danza
a cada silaba entona atardecer de alma vencido,
¡Las mil cosas que uno nunca haya pedido!
Aún así toca la piedra que al tiempo ha endurecido,
junto a la pala que escarva al compás de nuestro camino
¿Será el latir que manda a cada pie de letra del destino?
el pecho estrecho por un buen enunciado motivo,
que a mil bocas ella por segundo danza
a cada silaba entona atardecer de alma vencido,
¡Las mil cosas que uno nunca haya pedido!
Aún así toca la piedra que al tiempo ha endurecido,
junto a la pala que escarva al compás de nuestro camino
¿Será el latir que manda a cada pie de letra del destino?