Hoover White
Poeta adicto al portal
En la niñez, vestí mil fantasías
y las forjé como un orfebre
forja el cuarzo, la plata,
el oro, la gema, etcétera.
En mi niñez, me untaba de lodo
la cara e imaginaba silente
que el lodo eran copos de nieve
y las nubes magnos tesoros.
Entonces corría y saltaba
¡Y qué hermoso eran los caminos!
Si me caía, lloraba y me levantaba,
después de llorar... sonreía.
Y la fantasía me hurgaba por completo;
me revolvía el alma con los cosmos
y me dibujaba duendes y quimeras.
¡OH, qué tiempos, qué laureles!
Solía sentir tener alas de verdad
volando bajo un infinito éter;
y para no perderme y desaparecer
¡Yo volaba siempre en espiral!
Entonces corría y saltaba
¡Y qué hermoso eran los caminos!
Si me caía, lloraba y me levantaba,
después de llorar.. sonreía.
y las forjé como un orfebre
forja el cuarzo, la plata,
el oro, la gema, etcétera.
En mi niñez, me untaba de lodo
la cara e imaginaba silente
que el lodo eran copos de nieve
y las nubes magnos tesoros.
Entonces corría y saltaba
¡Y qué hermoso eran los caminos!
Si me caía, lloraba y me levantaba,
después de llorar... sonreía.
Y la fantasía me hurgaba por completo;
me revolvía el alma con los cosmos
y me dibujaba duendes y quimeras.
¡OH, qué tiempos, qué laureles!
Solía sentir tener alas de verdad
volando bajo un infinito éter;
y para no perderme y desaparecer
¡Yo volaba siempre en espiral!
Entonces corría y saltaba
¡Y qué hermoso eran los caminos!
Si me caía, lloraba y me levantaba,
después de llorar.. sonreía.
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