Éramos dos niños
tiritando de frío;
en mi la tierra temblaba
por las luciérnagas
Provenientes de tu río.
La lluvia recorría
un espacio no conocido
en donde manchaban
las lágrimas rojas
tus latidos.
Y tuviste miedo
de un color no conocido
de las voces
de los andes
de las gotas
que ahogaban tu nido.
Y plantaste un árbol sin hojas,
sin savia, amarillo,
gris como tu nostalgia,
verde como el lamento de un niño;
y le diste muerte a tu boca
para que no dijera lo que tu
sabías y ocultabas;
entre tanto jugaba la escarcha
con nuestras manos
como antes
cuando éramos niños.
tiritando de frío;
en mi la tierra temblaba
por las luciérnagas
Provenientes de tu río.
La lluvia recorría
un espacio no conocido
en donde manchaban
las lágrimas rojas
tus latidos.
Y tuviste miedo
de un color no conocido
de las voces
de los andes
de las gotas
que ahogaban tu nido.
Y plantaste un árbol sin hojas,
sin savia, amarillo,
gris como tu nostalgia,
verde como el lamento de un niño;
y le diste muerte a tu boca
para que no dijera lo que tu
sabías y ocultabas;
entre tanto jugaba la escarcha
con nuestras manos
como antes
cuando éramos niños.
::