walter manuel
Poeta recién llegado
Dormida eres como las campanas
de una iglesia abandonada,
donde reposan su invierno
las palomas veraniegas.
de una iglesia abandonada,
donde reposan su invierno
las palomas veraniegas.
Dormida eres como un templo
de cerezas sin piel;
una fruta desnuda,
palpitante y tibia.
de cerezas sin piel;
una fruta desnuda,
palpitante y tibia.
Dormida eres como un tropiezo
en los pasos de la luna,
una zancadilla en lo senderos
de la amable madrugada,
una advertencia de astro
antes del amanecer.
en los pasos de la luna,
una zancadilla en lo senderos
de la amable madrugada,
una advertencia de astro
antes del amanecer.
Dormida siembro tu embrujo
entre mis yemas,
y ato mis cabellos al ancla tempestuosa
de tu silencio pasmado.
entre mis yemas,
y ato mis cabellos al ancla tempestuosa
de tu silencio pasmado.
Dormida me vulneras
como el trigo a la pupila,
como la soga a la espalda.
como el trigo a la pupila,
como la soga a la espalda.
Dormida está mi calma,
mientras mi sosiego y mi aliento
penetran tu reposo,
y tu pecho se dibuja en mi regazo.
mientras mi sosiego y mi aliento
penetran tu reposo,
y tu pecho se dibuja en mi regazo.