El mago vago
Poeta recién llegado
Cuando estoy contigo estoy en el paraíso... y en el infierno... en los dos lugares simultáneamente.
Estar en tu compañía...
Tu y yo...
Somos un solo sentir cuando nuestros cuerpos se entrelazan en el frenesí de la noche, al compás del estruendo de nuestros corazones impetuosos, produciendo una tórrida mezcla de sensaciones altruistas que recorren cada dimensión del nuevo ser engendrado ...
Estar a tu lado como una indefensa presa libertina, origina perversas emociones confusas capaces de reinventar cada vez de una forma diferente el amor erótico necesario para alcanzar eternamente un estado demencial de éxtasis exquisito...
Compartir impulsivamente nuestras locas ansias de querer, aunque sea por un efímero instante perdurable, incita a mi pobre naturaleza indómita a recorrerte de manera celosa para disfrutar del nirvana caótico de nuestra noble coexistencia...
Juntos generamos un íntimo estado de desinterés disfrutado por ambos inocentes entes prolíficos; es como reconquistar el oasis perdido por ser original por que eres la perpetua procedencia de mi idealista inspiración cuando amarte virtuosamente es mi espontánea vocación de enamorado.
Estrujarte cortésmente en mis embriagadores brazos a pesar de la irrefutable distancia, me recuerda nostálgicamente la noche de nuestro único e inefable encuentro cuando permanecimos vinculados a la cadencia de la indeleble melodía de nuestros latidos desgarradores producidos por la inevitable y fatal separación.
Estar en tu compañía...
Tu y yo...
Somos un solo sentir cuando nuestros cuerpos se entrelazan en el frenesí de la noche, al compás del estruendo de nuestros corazones impetuosos, produciendo una tórrida mezcla de sensaciones altruistas que recorren cada dimensión del nuevo ser engendrado ...
Estar a tu lado como una indefensa presa libertina, origina perversas emociones confusas capaces de reinventar cada vez de una forma diferente el amor erótico necesario para alcanzar eternamente un estado demencial de éxtasis exquisito...
Compartir impulsivamente nuestras locas ansias de querer, aunque sea por un efímero instante perdurable, incita a mi pobre naturaleza indómita a recorrerte de manera celosa para disfrutar del nirvana caótico de nuestra noble coexistencia...
Juntos generamos un íntimo estado de desinterés disfrutado por ambos inocentes entes prolíficos; es como reconquistar el oasis perdido por ser original por que eres la perpetua procedencia de mi idealista inspiración cuando amarte virtuosamente es mi espontánea vocación de enamorado.
Estrujarte cortésmente en mis embriagadores brazos a pesar de la irrefutable distancia, me recuerda nostálgicamente la noche de nuestro único e inefable encuentro cuando permanecimos vinculados a la cadencia de la indeleble melodía de nuestros latidos desgarradores producidos por la inevitable y fatal separación.
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