Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando la ausencia es presencia.
Y te espero, y no llegas, y la vida pasa...
y te sigo queriendo, y te sigo buscando
con el mismo anhelo en cada momento
y la vida pasa...
Y la canción que oíamos y las que hoy se oyen
pero que también nuestra historia cantan,
traen a mi alma las mismas nostalgias
como espinas dulces y la vida pasa...
Y la vida pasa y nada sabemos
el uno del otro, y las mismas ganas
de un último beso y un íntimo abrazo,
y ese guiño cómplice. Y la vida pasa...
Y me siento a esperarte en el mismo banco
de la misma plaza, y compro las flores
que antes te daba y que llevo hoy a la Virgen
y la vida pasa...
Y todas las noches estás en mis sueños
y en ellos te encuentro amante y risueña
y siento un alivio que la aurora se lleva
y rezo por darte ese último beso...
Y la vida pasa...
Eduardo Morguenstern
Y te espero, y no llegas, y la vida pasa...
y te sigo queriendo, y te sigo buscando
con el mismo anhelo en cada momento
y la vida pasa...
Y la canción que oíamos y las que hoy se oyen
pero que también nuestra historia cantan,
traen a mi alma las mismas nostalgias
como espinas dulces y la vida pasa...
Y la vida pasa y nada sabemos
el uno del otro, y las mismas ganas
de un último beso y un íntimo abrazo,
y ese guiño cómplice. Y la vida pasa...
Y me siento a esperarte en el mismo banco
de la misma plaza, y compro las flores
que antes te daba y que llevo hoy a la Virgen
y la vida pasa...
Y todas las noches estás en mis sueños
y en ellos te encuentro amante y risueña
y siento un alivio que la aurora se lleva
y rezo por darte ese último beso...
Y la vida pasa...
Eduardo Morguenstern
::