Cuando la cabeza me juega malas pasadas,
Que últimamente es muy a menudo,
Me sorprendo postrado contra el wáter
O doliéndole a ella como le duelen
Los poemas de Alfonsina.
Y sus ojos me crucifican de manos
Y su silencio me corona de espinas
Y sus dedos me azotan como látigos
Mientras arrastro la cruz de todas
Mis miserias
por caminos del olvido.
Que últimamente es muy a menudo,
Me sorprendo postrado contra el wáter
O doliéndole a ella como le duelen
Los poemas de Alfonsina.
Y sus ojos me crucifican de manos
Y su silencio me corona de espinas
Y sus dedos me azotan como látigos
Mientras arrastro la cruz de todas
Mis miserias
por caminos del olvido.