Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que duele cuando la magia se ha ido,
que triste todo lo que hubo ya no es,
que ingrato es el tiempo,
cuando se hace el dormido,
y somnoliento pasa por tu lado,
atinando sólo a bostezar.
Que indiferente se a puesto el tiempo,
que muestra el pecho a un tropel de caballos
que avanzan enfurecidos rechinando los cascos por el asfalto,
y no comparte el dolor de mi pecho,
que en tropel se avistan desde mis lágrimas,
que ira cuando la magia nos ha dejado,
e iracundo se ponen los sentidos
el no poder encadenar esa magia al tiempo.
Que desnudo me siento ante las miradas,
auscultando la aridez que expiden mis gestos,
antes luminosos por la presencia,
hoy oscuros por la misma presencia,
te veo y sólo siento angustia que desnuda mi sordera,
sordera insensata que desea su eternidad en mi.
Que siniestro es el destino
que no me deja ver más allá de la tristeza,
que por hoy sólo quiero abofetearla,
sólo deseo un nuevo sueño
que siento,
está al termino de estos versos,
pero que la ceguera tozuda
no me deja ver más allá de mi tristeza.
que triste todo lo que hubo ya no es,
que ingrato es el tiempo,
cuando se hace el dormido,
y somnoliento pasa por tu lado,
atinando sólo a bostezar.
Que indiferente se a puesto el tiempo,
que muestra el pecho a un tropel de caballos
que avanzan enfurecidos rechinando los cascos por el asfalto,
y no comparte el dolor de mi pecho,
que en tropel se avistan desde mis lágrimas,
que ira cuando la magia nos ha dejado,
e iracundo se ponen los sentidos
el no poder encadenar esa magia al tiempo.
Que desnudo me siento ante las miradas,
auscultando la aridez que expiden mis gestos,
antes luminosos por la presencia,
hoy oscuros por la misma presencia,
te veo y sólo siento angustia que desnuda mi sordera,
sordera insensata que desea su eternidad en mi.
Que siniestro es el destino
que no me deja ver más allá de la tristeza,
que por hoy sólo quiero abofetearla,
sólo deseo un nuevo sueño
que siento,
está al termino de estos versos,
pero que la ceguera tozuda
no me deja ver más allá de mi tristeza.