Asklepios
Incinerando envidias
Cuando la sangre no puede continuar y decide abandonar y dejar de recorrer las venas,-itinerarios desplegados por y para la vida-, éstas se convierten en tristes almacenes donde los ritmos celulares terminan por asumir y confesar su recién estrenada inutilidad, confirmación inapelable de la presencia de la muerte