sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando las llamas eran la luz de un sol cantador
hasta las orillas del beso eran de ruiseñor
y di que mar es de color
si las huellas del sueño eran su canción.
Que miradas van del cielo escuchador
si los mundos eran sueños con una ilusión
pues de día su arte solo era flor
que de las mañanas el tiempo era amor.
Y cuando salía su brillo bailador
no había más que decir que las miradas eran todo su arte
y que de las horas los ritmos eran su vuelta hacia el aire.
Cielo encantador
donde vienes sol
que de las pestañas
se hacían las vidas con soplos a mi color
y de las palabras viene un corazón
como hace el buen sabor
que hasta los espíritus volvían con sus instrumentos
haciendo del ritmo la bandera sin dolor.
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