sebi
Poeta recién llegado
Por primera vez la pequeña sufría,
en su balcón de estrellas y muñecas.
Sus mejillas acunaban su tristeza,
mientras olvidaba el milagro de la risa.
Y ensimismada, la niña recogía
de su almohada, dos viejas promesas;
"Vivir en la cumbre de una estrella,
y estar juntos toda la vida".
Así escondía cual si fuesen oro,
sus cartas de letras desteñidas.
Cuando a menudo en versos se perdía,
y a su alma, luego, los llevaba un soplo.
Sus ojos, ciegamente brillaban,
y en su boca dos suspiros nacían,
cuando a su lado un poeta moría,
y una flor en su mano lloraba.
en su balcón de estrellas y muñecas.
Sus mejillas acunaban su tristeza,
mientras olvidaba el milagro de la risa.
Y ensimismada, la niña recogía
de su almohada, dos viejas promesas;
"Vivir en la cumbre de una estrella,
y estar juntos toda la vida".
Así escondía cual si fuesen oro,
sus cartas de letras desteñidas.
Cuando a menudo en versos se perdía,
y a su alma, luego, los llevaba un soplo.
Sus ojos, ciegamente brillaban,
y en su boca dos suspiros nacían,
cuando a su lado un poeta moría,
y una flor en su mano lloraba.
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