CUANDO LOS PADRES SE VAN
(A Zoila González y Abel Gramajo)
I
Cuando los padres se van,
queda un inmenso vacío
en el que cabe el mar
y no lo llena ningún río.
II
Cuando los padres se van,
es el hijo un ciervo herido
que pregunta, ¿dónde están?
con el corazón dolido.
III
La madre cual guía, adelanta, se va
ir siempre al frente fue su destino,
nuevo nido busca y esperará allá
al final del humano camino.
IV
Pendiente siempre de sus hijos
y de quien la hizo sentirse querida,
“para eso son las madres, dijo,
para amar más allá de la vida”.
V
La madre se le quiere con ternura
que brota desde el fondo del alma
ella, la entrega sublime y pura,
habita ya, en la ciudad del mañana.
VI
El padre, hincado ante Chronos, hizo mutis
con el coraje de los años vividos
nublada la mirada, marchito el cutis
el alma salió del cuerpo sin gemidos.
VII
Cuando los padres se van
queda un inmenso vacío
sus almas se funden en el mar
ya no son más, el pedacito de río.
VIII
El vacío que su presencia deja,
en miríadas de recuerdos explota
recuerdos buenos, que no son queja,
pero que lastiman al alma rota.
IX
Los padres dos almas son
que en su momento uno fueron,
dos almas que al atardecer
a su creador se volvieron.
X
Las almas de los padres fueron,
rayos de luz fulgente al vivir
que en raudo vuelo quisieron,
en el infinito fundirse al morir.
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