Sommbras
Poeta adicto al portal
Hombre solo estoy.
como medianoche,
sin oriflama al sol aún.
Cuando el día se hace camino
se me olvida saber andar.
Las noches,
tengo más de las que utilizo.
Cuando los pájaros están dormidos
o cuando advierto que calla el último violín,
me siento en el balcón sediento de frutas de luz,
así,
enciendo el mechero y nace mi mano,
luego fumo y bebo, recuerdo y quiero levitar,
alejarme del grifo que derrama la oscuridad a chorros,
caracoles en un balde son los pensamientos...
fuiste engordada para el amor,
partí vaciado por tu amor,
besada fuiste en el alba de los gallos,
y presiento que aquel beso todavía te vive.
¿Está aún aquel beso realmente en tu
boca, o mora en toda tu piel interior?
Tú, y tu escondido pronombre personal.
¡Ah, la brea de ese otro mundo!
El desorden del amor me rechaza.
Entonces acaricio tu ausencia,
el polvo de la nada en mis dedos
es una gran compañía,
me cambio por otro, y me pongo a volar.
...
..
.
Jesús Soriano
como medianoche,
sin oriflama al sol aún.
Cuando el día se hace camino
se me olvida saber andar.
Las noches,
tengo más de las que utilizo.
Cuando los pájaros están dormidos
o cuando advierto que calla el último violín,
me siento en el balcón sediento de frutas de luz,
así,
enciendo el mechero y nace mi mano,
luego fumo y bebo, recuerdo y quiero levitar,
alejarme del grifo que derrama la oscuridad a chorros,
caracoles en un balde son los pensamientos...
fuiste engordada para el amor,
partí vaciado por tu amor,
besada fuiste en el alba de los gallos,
y presiento que aquel beso todavía te vive.
¿Está aún aquel beso realmente en tu
boca, o mora en toda tu piel interior?
Tú, y tu escondido pronombre personal.
¡Ah, la brea de ese otro mundo!
El desorden del amor me rechaza.
Entonces acaricio tu ausencia,
el polvo de la nada en mis dedos
es una gran compañía,
me cambio por otro, y me pongo a volar.
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Jesús Soriano