Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando me alejo del mundo
y de su torpe carrera
se apeldaña mi escalera
emergiendo lo profundo.
Dejo atrás su deje inmundo
-por no hablar con su miseria-
y enfrentado con su histeria
la remito a lo infecundo.
Cuando me alejo no cejo
hasta encontrarme conmigo
donde siempre me consigo
si de infiernos me despejo;
donde joven aunque viejo-
se me abrazan las edades,
donde un sol de claridades
me hace luces y reflejos.
Cuando me alejo distante
gano por fin perspectiva,
mi conciencia me cautiva
con su suave olor fragante.
Me sorprendo colindante
del ensueño y la quimera,
todo es clara primavera
rosaleda exuberante.
Cuando me alejo mi paso
suena más mío y certero,
más de allí, más verdadero
Como verso en el Parnaso;
donde el Bien nunca es escaso
y la Gloria es compañera,
donde el peso se aligera
y feliz muta el Ocaso.
Cuando me alejo quisiera
vivir en Dios y a su raso.
y de su torpe carrera
se apeldaña mi escalera
emergiendo lo profundo.
Dejo atrás su deje inmundo
-por no hablar con su miseria-
y enfrentado con su histeria
la remito a lo infecundo.
Cuando me alejo no cejo
hasta encontrarme conmigo
donde siempre me consigo
si de infiernos me despejo;
donde joven aunque viejo-
se me abrazan las edades,
donde un sol de claridades
me hace luces y reflejos.
Cuando me alejo distante
gano por fin perspectiva,
mi conciencia me cautiva
con su suave olor fragante.
Me sorprendo colindante
del ensueño y la quimera,
todo es clara primavera
rosaleda exuberante.
Cuando me alejo mi paso
suena más mío y certero,
más de allí, más verdadero
Como verso en el Parnaso;
donde el Bien nunca es escaso
y la Gloria es compañera,
donde el peso se aligera
y feliz muta el Ocaso.
Cuando me alejo quisiera
vivir en Dios y a su raso.