Al principiar nuestro idilio,
justo en la noche tercera.
Mi enfado logró mi ida
y tu ruego logró mi vuelta.
Después, años después,
cuando el tiempo se hizo viejo,
y yo no sé perder,
mi encono por el hoy crece y crece
y mi amor por el ayer también...
Recién vengo a darme cuenta,
mientras el tiempo cruel avanzaba,
tu cariño, en decepción se convertía,
y tu pura entrega en defensa.
Yo empecé a volver,
lo hacía inconscientemente,
hasta siendo dueño del enojo,
volvía por miedo a perderte.
Tú te acostumbraste,
total el necio volvería,
no pasarían meses,
no pasarían días.
Claro, ahora entiendo,
subliminalmente,
cuando me di cuenta que no volvías,
caí rendido a ti...
justo en la noche tercera.
Mi enfado logró mi ida
y tu ruego logró mi vuelta.
Después, años después,
cuando el tiempo se hizo viejo,
y yo no sé perder,
mi encono por el hoy crece y crece
y mi amor por el ayer también...
Recién vengo a darme cuenta,
mientras el tiempo cruel avanzaba,
tu cariño, en decepción se convertía,
y tu pura entrega en defensa.
Yo empecé a volver,
lo hacía inconscientemente,
hasta siendo dueño del enojo,
volvía por miedo a perderte.
Tú te acostumbraste,
total el necio volvería,
no pasarían meses,
no pasarían días.
Claro, ahora entiendo,
subliminalmente,
cuando me di cuenta que no volvías,
caí rendido a ti...