Cuando me enamoro

Brise

Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando visitas a esa persona casi diariamente
y te hace ver estrellitas
y decir varias pendejadas al viento.
Cuando te encuentras obsesionado
por descubrir sus secretos para hacerle un regalo
que no olvidará jamás.
Te encuentras a ti mismo,
sobre un eje que da vueltas
pensando en lo mismo,
que cuando pasará el reloj
y podrás decirle de una vez
todo lo que sientes.

Y es entonces cuando te das cuentas
que ya llevas mucho tiempo visitando
tu psiquiatra y parece que te has enamorado
y sin su presencia no puedes vivir.

Ahora es cuando te receta esas pastillas diabólicas,
y te maldices una vez más por seguir
enamorado de un narcotraficante
que solo quiere tu dinero.
 
Última edición:
Cuando visitas a esa persona casi diariamente
y te hace ver estrellitas
y decir varias pendejadas al viento.
Cuando te encuentras obsesionado
por descubrir sus secretos para hacerle un regalo
que no olvidará jamás.
Te encuentras a ti mismo,
sobre un eje que da vueltas
pensando en lo mismo,
que cuando pasará el reloj
y podrás decirle de una vez
todo lo que sientes.

Y es entonces cuando te das cuentas
que ya llevas mucho tiempo visitando
tu psiquiatra y parece que te has enamorado
y sin su presencia no puedes vivir.

Ahora es cuando te receta esas pastillas diabólicas,
y te maldices una vez más por seguir
enamorado de un narcotraficante
que solo quiere tu dinero.
Jajajaja :eek: Brise, no esperaba ese final y me ha gustado, ya leía que todo era poesía realista por ser lo que se siente al estar enamorado pero de ahí a ir al psiquiatra y medicarse ¡uf! te ha quedado super original.
Grato visitarte, saludines :)
 
Cuando visitas a esa persona casi diariamente
y te hace ver estrellitas
y decir varias pendejadas al viento.
Cuando te encuentras obsesionado
por descubrir sus secretos para hacerle un regalo
que no olvidará jamás.
Te encuentras a ti mismo,
sobre un eje que da vueltas
pensando en lo mismo,
que cuando pasará el reloj
y podrás decirle de una vez
todo lo que sientes.

Y es entonces cuando te das cuentas
que ya llevas mucho tiempo visitando
tu psiquiatra y parece que te has enamorado
y sin su presencia no puedes vivir.

Ahora es cuando te receta esas pastillas diabólicas,
y te maldices una vez más por seguir
enamorado de un narcotraficante
que solo quiere tu dinero.

Wow... un poema que pareciera una dulzura romántica de pronto cae en la crudeza más vil de la realidad... me parece excelente este viaje descarnado. Felicidades y saludos.
 
Enamorarse del sicoloco es la natural tendencia de las proyecciones filio electras de un desespero libidinoso reprimido. Dejando la puerta abierta al paroxismo histérico químico-físico del irreal ideal mental.

Mejor dejo de leer a Freud...
 
Última edición:
vaya, muy bueno que me ha hecho reír como todo lo real que es, y lo que escribo y pienso, y vivo
saludos Brise
 
Cuando visitas a esa persona casi diariamente
y te hace ver estrellitas
y decir varias pendejadas al viento.
Cuando te encuentras obsesionado
por descubrir sus secretos para hacerle un regalo
que no olvidará jamás.
Te encuentras a ti mismo,
sobre un eje que da vueltas
pensando en lo mismo,
que cuando pasará el reloj
y podrás decirle de una vez
todo lo que sientes.

Y es entonces cuando te das cuentas
que ya llevas mucho tiempo visitando
tu psiquiatra y parece que te has enamorado
y sin su presencia no puedes vivir.

Ahora es cuando te receta esas pastillas diabólicas,
y te maldices una vez más por seguir
enamorado de un narcotraficante
que solo quiere tu dinero.
¡Simplemente genial! Besos.
 
Cuando visitas a esa persona casi diariamente
y te hace ver estrellitas
y decir varias pendejadas al viento.
Cuando te encuentras obsesionado
por descubrir sus secretos para hacerle un regalo
que no olvidará jamás.
Te encuentras a ti mismo,
sobre un eje que da vueltas
pensando en lo mismo,
que cuando pasará el reloj
y podrás decirle de una vez
todo lo que sientes.

Y es entonces cuando te das cuentas
que ya llevas mucho tiempo visitando
tu psiquiatra y parece que te has enamorado
y sin su presencia no puedes vivir.

Ahora es cuando te receta esas pastillas diabólicas,
y te maldices una vez más por seguir
enamorado de un narcotraficante
que solo quiere tu dinero.
¡Simplemente genial! Besos.
 
Cuando visitas a esa persona casi diariamente
y te hace ver estrellitas
y decir varias pendejadas al viento.
Cuando te encuentras obsesionado
por descubrir sus secretos para hacerle un regalo
que no olvidará jamás.
Te encuentras a ti mismo,
sobre un eje que da vueltas
pensando en lo mismo,
que cuando pasará el reloj
y podrás decirle de una vez
todo lo que sientes.

Y es entonces cuando te das cuentas
que ya llevas mucho tiempo visitando
tu psiquiatra y parece que te has enamorado
y sin su presencia no puedes vivir.

Ahora es cuando te receta esas pastillas diabólicas,
y te maldices una vez más por seguir
enamorado de un narcotraficante
que solo quiere tu dinero.
Muy bueno.
 

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