Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡¡Nunca más!!
, digo una vez más,
constante frase que replica en mis oídos,
cada vez que pellizco el suelo,
cada vez que se hace añico mi ego en el piso
y las sábanas son mortaja sobre mi piel enamorada.
constante frase que replica en mis oídos,
cada vez que pellizco el suelo,
cada vez que se hace añico mi ego en el piso
y las sábanas son mortaja sobre mi piel enamorada.
¡¡¡Hasta cuando!!!..., es mi última palabra,
y me dejas mascullando,
como queriendo atrapar mi garganta,
por entre tus manos retorciendo mi graznada.
y me dejas mascullando,
como queriendo atrapar mi garganta,
por entre tus manos retorciendo mi graznada.
¡¡¡¡No doy más!!!!..., recito incesante,
doblando mis rodillas sangradas,
que caen en sordina amortiguando mi talle,
para no despertar tu furia agazapada.
doblando mis rodillas sangradas,
que caen en sordina amortiguando mi talle,
para no despertar tu furia agazapada.
Enamorado desencajado rasgo esta pena que canta,
silbando insistente la misma tonada,
por si la vorágine se detiene,
que desde tus piernas arrasan,
sosegando la angustia afincada,
como hierro metido entre éstas oscuras brasas.
silbando insistente la misma tonada,
por si la vorágine se detiene,
que desde tus piernas arrasan,
sosegando la angustia afincada,
como hierro metido entre éstas oscuras brasas.
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