Cuando mis palabras se hayan marchado,
también habré partido yo.
Hace mucho tiempo que no me sentaba a escribir lo que siento, y me pregunto, ¿Por qué?
Será porque la inspiración se me agoto?
O de pronto la monotonía de la vida me envolvió y me tapo con su grueso manto, hasta acostumbrarme a respirar tan solo lo necesario.
Talvez no me quedaba tiempo para eso, entre tantos que aceres del destino, tantos problemas por resolver y tantos planes por realizar.
Quizás cada vez que quería hacerlo no encontraba papel o mi pluma no tenia tinta.
A lo mejor cuando mis ojos no aguantaban tanto silencio y estaban dispuestos a dejar salir las palabras, las lagrimas enlagunaban mi rostro he inundaban mis palabras.
Creo que perdí la habilidad de escribir por el afán de vivir
Y para que tanto afán, si al final las cosas llegan aunque no las busques, aunque le huyas siempre van a encontrarte sean buenas o malas, van a estar ahí, tan reales como el sol o el dolor.
Definitivamente creo que no volví a escribir porque me canse de esperar a que el cartero tocara mi puerta con una respuesta sincera y real llegaron cartas, pero ninguna acorde a mis versos a mis inquietudes o mi parecer.
A veces creo que tota mi vida a sido un juego, donde estoy predestinado a perder y a volver a perder quiero que este juego termine, pero parece que no tiene fin.
Es como estar caminando por un gran bosque en tinieblas, dándote tropiezos, cayéndote y golpeando tu cuerpo contra todos los troncos, ramas y piedras que no puedes ver
Hace mucho tiempo que no me encontraba con un lápiz y un papel como hoy será porque no quiero seguir corriendo o será que a caso me canse de andar en tinieblas.
Me gustaría hacer las pases con Dios, para así poder dejar el afán que lleva mi vida, hacer un stop, quitarme ese grueso manto y respirar profundo, para que el aire pueda recorrer todo mi cuerpo.
Un alto en mi vida, poner mi rostro frente al sol y poder sentir sus fuertes rayos en mi piel palidecida por la oscuridad, hasta que el calor y el color vuelvan a mí cuerpo.
Tomar un alto en mi camino para mirar hacia atrás y detallar desde el mismo instante en que las lagrimas de mi madre me traían al mundo sin quererlo, para poder divisar en cada una de las cosas que falle, tan solo para reírme o quizás llorar por última vez
Tal vez hoy estoy escribiendo porque sea la últimas vez.
Musa
también habré partido yo.
Hace mucho tiempo que no me sentaba a escribir lo que siento, y me pregunto, ¿Por qué?
Será porque la inspiración se me agoto?
O de pronto la monotonía de la vida me envolvió y me tapo con su grueso manto, hasta acostumbrarme a respirar tan solo lo necesario.
Talvez no me quedaba tiempo para eso, entre tantos que aceres del destino, tantos problemas por resolver y tantos planes por realizar.
Quizás cada vez que quería hacerlo no encontraba papel o mi pluma no tenia tinta.
A lo mejor cuando mis ojos no aguantaban tanto silencio y estaban dispuestos a dejar salir las palabras, las lagrimas enlagunaban mi rostro he inundaban mis palabras.
Creo que perdí la habilidad de escribir por el afán de vivir
Y para que tanto afán, si al final las cosas llegan aunque no las busques, aunque le huyas siempre van a encontrarte sean buenas o malas, van a estar ahí, tan reales como el sol o el dolor.
Definitivamente creo que no volví a escribir porque me canse de esperar a que el cartero tocara mi puerta con una respuesta sincera y real llegaron cartas, pero ninguna acorde a mis versos a mis inquietudes o mi parecer.
A veces creo que tota mi vida a sido un juego, donde estoy predestinado a perder y a volver a perder quiero que este juego termine, pero parece que no tiene fin.
Es como estar caminando por un gran bosque en tinieblas, dándote tropiezos, cayéndote y golpeando tu cuerpo contra todos los troncos, ramas y piedras que no puedes ver
Hace mucho tiempo que no me encontraba con un lápiz y un papel como hoy será porque no quiero seguir corriendo o será que a caso me canse de andar en tinieblas.
Me gustaría hacer las pases con Dios, para así poder dejar el afán que lleva mi vida, hacer un stop, quitarme ese grueso manto y respirar profundo, para que el aire pueda recorrer todo mi cuerpo.
Un alto en mi vida, poner mi rostro frente al sol y poder sentir sus fuertes rayos en mi piel palidecida por la oscuridad, hasta que el calor y el color vuelvan a mí cuerpo.
Tomar un alto en mi camino para mirar hacia atrás y detallar desde el mismo instante en que las lagrimas de mi madre me traían al mundo sin quererlo, para poder divisar en cada una de las cosas que falle, tan solo para reírme o quizás llorar por última vez
Tal vez hoy estoy escribiendo porque sea la últimas vez.
Musa