Octaviano Mundo
Poeta recién llegado
Así, cuando muera, no quiero ser sembrado;
A la brisa me uniré que todo aquello vista:
Cada mar; cada monte; cada cielo recordado,
Que a mi paso me conozca; y sepa que exista.
Así, cuando yo muera, en apenadas lágrimas,
No quiero ser la sal de cada amargo llanto;
Me place entre las piedras, lo que siendo ánima:
Ser en verdes templos, lo que llaman santo.
Así, cuando haya muerto; aún no teniendo nada,
Otros yacerán en mi esfumado pecho.
Presos de vivir... y en su tez enamorada,
Será que haber nacido es un hermoso hecho.
A la brisa me uniré que todo aquello vista:
Cada mar; cada monte; cada cielo recordado,
Que a mi paso me conozca; y sepa que exista.
Así, cuando yo muera, en apenadas lágrimas,
No quiero ser la sal de cada amargo llanto;
Me place entre las piedras, lo que siendo ánima:
Ser en verdes templos, lo que llaman santo.
Así, cuando haya muerto; aún no teniendo nada,
Otros yacerán en mi esfumado pecho.
Presos de vivir... y en su tez enamorada,
Será que haber nacido es un hermoso hecho.
Última edición: