Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
No me gusta que te vayas cuando
el sol pierde su fuerza y cobarde
se refugia cubriéndose la cara con
su manto negro cielo
ni cuando la luna es llena y se siente
superior a los luceros y mordaz ilumina
tu espalda hasta que llegas a la esquina
y creo que te estoy perdiendo
No me gusta lo que siento cuando
te me vas y el reloj se santigua
con sus manecillas en el nombre
del padre a la una ni cuando a las seis
mi espíritu se siente santo
con tu nombre entre mis labios
No me gusta que te vayas cuando
sabes que a mi mirada tu ida le anegará
las realidades y las proporciones
ni cuando al cerrar detrás de ti la puerta
crea un ojo de huracán sin buen
pronostico del tiempo y no tengo
un pañuelo blanco a la mano
No me gusta cuando partes a las diez
o a las once aunque tu partida dure
un solo suspiro
ni cuando te me quedas muy adentro
cuando no hay más y sin más ya has partido.
Due® 16.2.11
el sol pierde su fuerza y cobarde
se refugia cubriéndose la cara con
su manto negro cielo
ni cuando la luna es llena y se siente
superior a los luceros y mordaz ilumina
tu espalda hasta que llegas a la esquina
y creo que te estoy perdiendo
No me gusta lo que siento cuando
te me vas y el reloj se santigua
con sus manecillas en el nombre
del padre a la una ni cuando a las seis
mi espíritu se siente santo
con tu nombre entre mis labios
No me gusta que te vayas cuando
sabes que a mi mirada tu ida le anegará
las realidades y las proporciones
ni cuando al cerrar detrás de ti la puerta
crea un ojo de huracán sin buen
pronostico del tiempo y no tengo
un pañuelo blanco a la mano
No me gusta cuando partes a las diez
o a las once aunque tu partida dure
un solo suspiro
ni cuando te me quedas muy adentro
cuando no hay más y sin más ya has partido.
Due® 16.2.11
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