Cuando pase la vida y no haya héroes
que recordar, ni plástico cautivo
en el deseo, cuando ya no queden
hospitales ni médicos
para la enfermedad infatigable
del calendario, miéntete y espera
que la luz sobresalga de los túneles.
Cuando al fin te decidas a coger el teléfono
de la sangre sonora
no recuerdes mis súplicas
ni los atardeceres que no te dibujé,
no recuerdes los látigos del tiempo
sobre el azar y sobre las arrugas
y miéntete de nuevo
si mi nombre
aparece en tu aliento caducado
porque yo no te amé
aunque ahora te ame.
que recordar, ni plástico cautivo
en el deseo, cuando ya no queden
hospitales ni médicos
para la enfermedad infatigable
del calendario, miéntete y espera
que la luz sobresalga de los túneles.
Cuando al fin te decidas a coger el teléfono
de la sangre sonora
no recuerdes mis súplicas
ni los atardeceres que no te dibujé,
no recuerdes los látigos del tiempo
sobre el azar y sobre las arrugas
y miéntete de nuevo
si mi nombre
aparece en tu aliento caducado
porque yo no te amé
aunque ahora te ame.