Cuando pasen los años empezaré a preguntarme cosas,
mi corazón podrido de latir se construirá un ataúd
con retazos de mis recuerdos de una vida hermosa.
Cuando pasen los años estornudaré en la cara de un poeta
y bailando sólo en el salón de la muerte iré cazando mariposas.
Cuando pasen los años espero haber despertado de este sueño
oscuro y vacío, y gritaré y berrearé y aullaré dentro de una caracola
para ver si alguien me escucha o entiende lo que estoy diciendo.
Cuando pasen los años y el aire al fin corra entre nuestras bocas
y nuestras manos dejen de aferrarse con tanta fuerza.
Cuando el badajo de nuestros corazones resuene entre mil cañones
y nuestras mirada se crucen una y otra vez sin pestañear, a solas...
a solas mientras barremos al son de los latidos todos los jirones
de nuestra vida y fregamos las reconciliaciones en la cocina.
Cuando pasen los años y doña perfecta venga a por nosotros
y nos demos cuenta que deberíamos haber sentido adrenalina.
Cuando pasen todos estos años, no seremos más que un vacío,
nada más que un silencio, un recuerdo, una imagen o ni eso.
Pero yo estaré dispuesto a entregarte mi alma aunque no crea,
yo te la entregaré y marcharé tranquilo por el camino más sombrío
por la carretera de cipreses y girasoles con el sol quemándome la espalda.
Mientras tanto la guadaña esperará bajo nuestra cama para llevarse también tu alma.
mi corazón podrido de latir se construirá un ataúd
con retazos de mis recuerdos de una vida hermosa.
Cuando pasen los años estornudaré en la cara de un poeta
y bailando sólo en el salón de la muerte iré cazando mariposas.
Cuando pasen los años espero haber despertado de este sueño
oscuro y vacío, y gritaré y berrearé y aullaré dentro de una caracola
para ver si alguien me escucha o entiende lo que estoy diciendo.
Cuando pasen los años y el aire al fin corra entre nuestras bocas
y nuestras manos dejen de aferrarse con tanta fuerza.
Cuando el badajo de nuestros corazones resuene entre mil cañones
y nuestras mirada se crucen una y otra vez sin pestañear, a solas...
a solas mientras barremos al son de los latidos todos los jirones
de nuestra vida y fregamos las reconciliaciones en la cocina.
Cuando pasen los años y doña perfecta venga a por nosotros
y nos demos cuenta que deberíamos haber sentido adrenalina.
Cuando pasen todos estos años, no seremos más que un vacío,
nada más que un silencio, un recuerdo, una imagen o ni eso.
Pero yo estaré dispuesto a entregarte mi alma aunque no crea,
yo te la entregaré y marcharé tranquilo por el camino más sombrío
por la carretera de cipreses y girasoles con el sol quemándome la espalda.
Mientras tanto la guadaña esperará bajo nuestra cama para llevarse también tu alma.