josepanton
Poeta recién llegado
Cuando por las noches me inclino a mirar tus ojos,
y estos...rielaban en los míos.
Cuando mis manos se tornan en alas presurosas,
y volando salen a buscarte.
Entonces sé que te amo!
Y si en el vano intento, solo el vacío de todos los ámbitos toco;
y mis fugitivas manos, trémulas...solas quedan.
Comprendo que te extraño!
Cuando escucho un himno gigante, como si de una miríada de ángeles viniera,
y una nota desprendièrase alegre, fugaz, a la que absorto escucho.
Presiento que es tu voz!
Hay hembra mía, mujer de piel lacerada por mis besos
y curtida por mis manos!
Tú vientre es la encarnación de la palabra deseo,
y tú mirada, la de la palabra amor.
Pero necesito un paréntesis;
me siento fatigado de escribirte tantos versos.
Siento!
Un cansancio de viejas carretas, y una melancolía de lejanas y pálidas estrellas.
Sabes? Yo también necesito amor!
Y a la mañana, cuando a tu puerta llegue.
Quiero!
Que entre gritos de niños y aleteos de pájaros.
Tú, descifrar pudieras, entre todos ellos...
Mí dulce voz!
y estos...rielaban en los míos.
Cuando mis manos se tornan en alas presurosas,
y volando salen a buscarte.
Entonces sé que te amo!
Y si en el vano intento, solo el vacío de todos los ámbitos toco;
y mis fugitivas manos, trémulas...solas quedan.
Comprendo que te extraño!
Cuando escucho un himno gigante, como si de una miríada de ángeles viniera,
y una nota desprendièrase alegre, fugaz, a la que absorto escucho.
Presiento que es tu voz!
Hay hembra mía, mujer de piel lacerada por mis besos
y curtida por mis manos!
Tú vientre es la encarnación de la palabra deseo,
y tú mirada, la de la palabra amor.
Pero necesito un paréntesis;
me siento fatigado de escribirte tantos versos.
Siento!
Un cansancio de viejas carretas, y una melancolía de lejanas y pálidas estrellas.
Sabes? Yo también necesito amor!
Y a la mañana, cuando a tu puerta llegue.
Quiero!
Que entre gritos de niños y aleteos de pájaros.
Tú, descifrar pudieras, entre todos ellos...
Mí dulce voz!