hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando desfallezca el Sol,
cuando se rinda
y lo sepulten detrás de horizonte,
tu quedarás a merced de las tinieblas...
Cuando triunfe la noche
y con sus fauces
se lance a tu garganta descubierta.
Cuando los recuerdos aúllen por las calles,
cazando memorias que estén desprevenidas...
Solo una sombra serás,
una entre miles,
temblando de pavor tras una puerta.
Será entonces que acudirán por ti
y por tu alma,
viejos dolores trocados en fantasmas.
No hallarás lugar,
no habrá refugio,
donde tus penas ocultar,
ni tus fracasos...
No encontrarás auxilio en el olvido,
has sido condenado,
eternamente,
a perder mil veces lo perdido.
Y cuando llegue ¡Al fin! el nuevo día,
sólo será para traer otra agonía:
Sabrás entonces que nada más hasta la noche
escaparás al suplicio del reproche.
cuando se rinda
y lo sepulten detrás de horizonte,
tu quedarás a merced de las tinieblas...
Cuando triunfe la noche
y con sus fauces
se lance a tu garganta descubierta.
Cuando los recuerdos aúllen por las calles,
cazando memorias que estén desprevenidas...
Solo una sombra serás,
una entre miles,
temblando de pavor tras una puerta.
Será entonces que acudirán por ti
y por tu alma,
viejos dolores trocados en fantasmas.
No hallarás lugar,
no habrá refugio,
donde tus penas ocultar,
ni tus fracasos...
No encontrarás auxilio en el olvido,
has sido condenado,
eternamente,
a perder mil veces lo perdido.
Y cuando llegue ¡Al fin! el nuevo día,
sólo será para traer otra agonía:
Sabrás entonces que nada más hasta la noche
escaparás al suplicio del reproche.
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