IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Y si la luna temblara al compás del deseo,
y si la hambruna que me sabe de tus besos
eclipsara suavemente
la silueta de mi saciedad,
¿fluiríamos con más soltura?
las flores se mecen, en tu cabello,
los sueños te tejen, como a un espejo,
en donde me hallo tan vulnerable,
la similitud del dolor,
y de un amor reflejado
en cada gemido solemne,
la virtud del poder,
del deber tenerte,
del beber de tus senos,
como las estrellas a la luna,
como las promesas
que buscan entre certezas,
las proezas de toda fortuna,
fundiendo mi amor en tu pecho,
fundiendo mi cuerpo,
mezclando el corpóreo anhelo,
el aleteo oscuro, de bello fluir,
que nos desata de toda soledad,
consumiendo nuestra luz,
para una última voluntad,
que será primera felicidad,
que será presente y eternidad,
más ahora,
que entre espasmos mi goce aflora,
que entre fuertes latidos
la sensación que emana nuestra hoguera
es suave,
como los mares acariciando la arena,
como el hielo convirtiéndose en agua,
como el fuego que nos silencia
desde nuestros genitales,
alcanzaremos la fría felicidad,
cuando el frágil silencio se vuelva fuerte,
y nuestros cadáveres sean cuaderno,
para leernos una vez más.
y si la hambruna que me sabe de tus besos
eclipsara suavemente
la silueta de mi saciedad,
¿fluiríamos con más soltura?
las flores se mecen, en tu cabello,
los sueños te tejen, como a un espejo,
en donde me hallo tan vulnerable,
la similitud del dolor,
y de un amor reflejado
en cada gemido solemne,
la virtud del poder,
del deber tenerte,
del beber de tus senos,
como las estrellas a la luna,
como las promesas
que buscan entre certezas,
las proezas de toda fortuna,
fundiendo mi amor en tu pecho,
fundiendo mi cuerpo,
mezclando el corpóreo anhelo,
el aleteo oscuro, de bello fluir,
que nos desata de toda soledad,
consumiendo nuestra luz,
para una última voluntad,
que será primera felicidad,
que será presente y eternidad,
más ahora,
que entre espasmos mi goce aflora,
que entre fuertes latidos
la sensación que emana nuestra hoguera
es suave,
como los mares acariciando la arena,
como el hielo convirtiéndose en agua,
como el fuego que nos silencia
desde nuestros genitales,
alcanzaremos la fría felicidad,
cuando el frágil silencio se vuelva fuerte,
y nuestros cadáveres sean cuaderno,
para leernos una vez más.