Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
A mitad del camino rutilas tu evidencia
y estás en mi mirada mucho más que mis ojos
y hay un hueco que es boca para recoger tu nombre
suspendido de la morena resonancia
que se levanta de tus pasos.
Estoy solo en el vértigo que acecha tus labios,
despliegas todo tu ámbito a la altura de mi abismo
y el aire es tan estrecho que no transparenta
y es tan ancho mi silencio
que no terminas de caer en mi garganta.
Querida mía, amada desde todos los siglos
que te esperé sin mí,
¿hasta dónde he de penetrar con el acoso de mi sombra
para revolverme contigo,
y perder el óxido y consumar tus células
y perpetuar su brillo?
Amada mía, querida desde siempre y en todas direcciones,
no llames paz a mis ojos que apuntalan atardeceres
para que no se caiga el cielo cuando vienes;
porque tengo que cargar el cielo de verte cuando te acercas
y el no cielo de las ganas de tocarte cuando me miras
y el sin cielo caído a pedazos cuando te alejas.
y estás en mi mirada mucho más que mis ojos
y hay un hueco que es boca para recoger tu nombre
suspendido de la morena resonancia
que se levanta de tus pasos.
Estoy solo en el vértigo que acecha tus labios,
despliegas todo tu ámbito a la altura de mi abismo
y el aire es tan estrecho que no transparenta
y es tan ancho mi silencio
que no terminas de caer en mi garganta.
Querida mía, amada desde todos los siglos
que te esperé sin mí,
¿hasta dónde he de penetrar con el acoso de mi sombra
para revolverme contigo,
y perder el óxido y consumar tus células
y perpetuar su brillo?
Amada mía, querida desde siempre y en todas direcciones,
no llames paz a mis ojos que apuntalan atardeceres
para que no se caiga el cielo cuando vienes;
porque tengo que cargar el cielo de verte cuando te acercas
y el no cielo de las ganas de tocarte cuando me miras
y el sin cielo caído a pedazos cuando te alejas.
13 de febrero de 2012