cuando te acuerdes de mí

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa

el marido ya no se la coge

dice que el estrés del trabajo le quita las ganas
ella cree que tiene otra
una más joven
con un culo más bueno
esta tarde ella se arregla
para intentar seducirlo
-antes ha llevado a los niños a casa de la abuela-
se baña y se rasura el coño a conciencia
se pinta los ojos, los labios
se perfuma la entrepierna
se pone la falda más corta
blusa escotada
zapatos de puta barata
corre las cortinas de la sala
pone música romántica
abre una botella de whisky
mientra él llega, se sirve una copa
la luz del día se apaga del otro lado de las cortinas
la sala va quedando en penumbras
el cabrón no aparece
la tristeza invade su alma
un poco de rabia, un cierto dolor
el whisky la consuela
ahora toma directamente de la botella
más tarde sale a la calle
sopla un vientecillo frío que la reanima
no sabe qué busca
quizás un bar
mientras tanto camina sin rumbo
el viento le sube la falda de vez en cuando
dos calles más allá, un auto se detiene junto al bordillo
el tipo que lo conduce le habla
no tiene mala pinta
ella piensa ¿por qué no?
da la vuelta y sube al auto
al cerrar la portezuela la embarga de pronto
cierta curiosa sensación de euforia
el tipo arranca el auto y acelera
dos horas después ella está de vuelta en casa
su marido mira la tele sentado en el sillón
¿dónde estabas, hija de puta?
para variar está borracho
ella se acerca al sillón
coge la botella de whisky y le da un buen trago
¿qué mierda voy a cenar, hija de la chingada?
el pendejo y su puto vocabulario
el pendejo y su puto machismo tercermundista
aquí tienes tu cena, dice ella
se levanta la falda y le acerca el coño a la cara
el pendejo se echa ligeramente hacia atrás
luego extiende un brazo
mete un dedo allí adentro
lo saca y se lo lleva a la nariz
y olfatea como un perro olfatea
el hueso que otro perro desechó



 
Última edición:
son imágenes tan fuertes las que utilizas compadre
que me veo irremediablemente
en la necesidad de comprobar lo que escribes
intenté meter el dedo
tal como el pendejo
y no pude llegar a olerlo
me dieron un hostión de cambio
quizás mañana la agarre de mejor humor


eP
 
Buenísimo, divertidísimo. Un gusto pasar por este texto tan fuerte. Saludos. Luis
 

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