jocahel
Poeta fiel al portal
Aquella tarde crucé
la marejada de los bares
sin nombre, de las olas
de gente ávidas de carne,
de los rostros sin cara,
buscando cenicientas
de alquiler, para sus camas.
Aquella tarde crucé
la puerta de los errores,
donde tantas veces
entró sin llamar ,mi corazón,
buscando la salida de emergencia
por la esquina de las bocas
donde se mal dieron
mis besos.
Aquella tarde crucé
de puntillas por
el pasillo del conformismo,
donde tanta gente habita,
porque no quema el fuego,
donde tanta gente muere
en la agonía del que
hubiese pasado , si yo
hubiera vivido.
Aquella tarde me cruzó,
todas las tardes vividas,
al pasar tu zaguán,
donde siempre supe
que estabas, esperándome.
en el momento en que
se hizo pequeña la luz,
mi mundo se cosió
al universo de tus manos,
al calor verde de tus ojos,
quedando la luz
en anécdota pincelada,
del negro de tu pelo,
anunciandole a mi vida
que siempre acabaría en ti.
Ahora estas tardes
las escribo con tu tinta,
la banda sonora de tu voz,
que cada noche le susurra
a mi corazón, abrazados,
que nací para morir contigo.
la marejada de los bares
sin nombre, de las olas
de gente ávidas de carne,
de los rostros sin cara,
buscando cenicientas
de alquiler, para sus camas.
Aquella tarde crucé
la puerta de los errores,
donde tantas veces
entró sin llamar ,mi corazón,
buscando la salida de emergencia
por la esquina de las bocas
donde se mal dieron
mis besos.
Aquella tarde crucé
de puntillas por
el pasillo del conformismo,
donde tanta gente habita,
porque no quema el fuego,
donde tanta gente muere
en la agonía del que
hubiese pasado , si yo
hubiera vivido.
Aquella tarde me cruzó,
todas las tardes vividas,
al pasar tu zaguán,
donde siempre supe
que estabas, esperándome.
en el momento en que
se hizo pequeña la luz,
mi mundo se cosió
al universo de tus manos,
al calor verde de tus ojos,
quedando la luz
en anécdota pincelada,
del negro de tu pelo,
anunciandole a mi vida
que siempre acabaría en ti.
Ahora estas tardes
las escribo con tu tinta,
la banda sonora de tu voz,
que cada noche le susurra
a mi corazón, abrazados,
que nací para morir contigo.